sábado, noviembre 11, 2006

TODOS EN CONTRA DE LA PUBLICIDAD POR EL TELÉFONO

Federico Zurita Hecht

Javier Miranda, Leo Caprile y hasta los candidatos de la última elección presidencial se acostumbraron a llamarnos por teléfono; los dos primeros para promover concursos, los últimos para promoverse a ellos mismos. Y todos nos preguntamos ¿Quién les dio nuestros números?

Suena el teléfono en la casa de Valentina Pineda (20). Eso no tiene nada de raro, sucede todos los días, varias veces. Pero por lo meno una vez por semana la persona al otro lado de la línea es Javier Miranda o Leo Caprile. Ninguno de los dos es amigo de Valentina ni de algún otro miembro de su familia, de hecho ni siquiera son ellos los que hacen los llamados, pues lo que se escucha es una grabación de sus voces promocionando concursos o productos. En las grabaciones Javier Miranda lanza de inmediato su típico “A-TEN-CIÓN” y Leo Caprile promociona un concurso del Carrier 122. El concurso se desarrolla de la siguiente forma: el que recibe el llamado debe oprimir la tecla uno de su aparato telefónico y automáticamente, mediante un cargo de mil quinientos pesos en su cuenta de teléfono, comienza a tener posibilidades de ganar un automóvil cero kilómetros. “Lo que se me pasa por la cabeza es, para qué me levanté a contestar”, dice Valentina, quien afirma cortar apenas se entera de que se trata de uno de estos spam telefónicos, como los define ella. “Debe ser un spam, igual que con los e-mail, pero por teléfono”, señala, “porque una vez que recibes un llamado, se hace eterno, acá es una vez por semana por lo menos”. Si nadie contesta, los llamados quedan guardados en los buzones de voz y el usuario debe pagar por recuperarlos, sin saber que está rescatando estos spam telefónicos de su buzón. Otra técnica usada por las empresas, para garantizar que los llamados sean recibidos, es llamar después de las 19 horas o los fines de semana.

A Marta Tabilo (36) lo que le molesta es que la despierten de la siesta; y durante el año pasado, en período de campaña electoral, le molestaba que la llamaran los candidatos por los que no pensaba votar. No mucho mejor se sentía cuando llamaba su candidato, pues advierte que no necesitaba escucharlo, de todos modos ya tenía claro que votaría por él. A Taina Ide (34) durante su prenatal, lo que le fastidiaba era moverse a contestar para luego de tres segundos, identificado el tipo de llamado, cortar. Marta y Valentina, con mayor movilidad corporal, también cortan de inmediato y ahora ninguna puede distinguir qué producto es exactamente el que promocionan los famosos que tanto llaman. Pero otra cosa sí está clara, todas se hacen la misma pregunta: “De dónde habrán sacado mi número”.

Ximena, ejecutiva de cuentas de un banco y quien prefiere, para no ser identificada, no dar su apellido ni el nombre de la empresa donde hoy trabaja, da una pista al respecto. En su trabajo anterior, en el City Bank, su función era realizar llamados telefónicos ofreciendo algunos de los servicios que este banco tenía a disposición y para eso se le facilitaba una base de datos que el mismo banco había comprado. Señala, también, que esa base de datos era antigua y compara: “una amiga trabajaba en otro banco que había comprado unas bases ‘filete’, con la información de dónde tienen cuenta los clientes, cuánto ganan, propiedades y vehículos a su nombre, teléfonos comerciales y particulares”. Esta filtración de información, que se traduce en inseguridad en la privacidad de las personas, no es otra cosa que un tráfico de bases de datos.

Es a través de esta venta o tráfico de bases de datos que las empresas que realizan publicidad telefónica con voces de Caprile, Miranda y otros, consiguen los números telefónicos a los que llaman. Un sistema automatizado genera los llamados a los números contenidos en ese listado digital y la periodicidad de estos. Es por eso que los llamados se presentan semana a semana. Pero cómo combatir con la transferencia de esta información privada. Pese a la existencia de la ley 19.628 del año 1999, que regula la protección de la vida privada, ésta no especifica quién puede controlar el tráfico de antecedentes y por tanto la regulación de la transferencia de esta información privada se vuelve difícil.

En efecto, el vicepresidente del Senado, Jaime Naranjo (PS), al ser consultado de cómo protegerse para no figurar en estos listados digitales que violan la privacidad de las personas, señaló: “Las bases de datos ya existen y se comercializan de una u otra forma, por lo cual, considero que no entregar los datos a un encuestador o apoyar campañas de recolección de firmas, son hechos marginales actualmente. El problema a solucionar es cómo lograr que este tipo de datos que ya existen no sean mal utilizados o lo sean abusivamente, para esto, hay que restringir su uso”.

Para llevar a cabo el control y la restricción del tráfico de esa información es importante conocer de dónde provienen las bases. El senador Naranjo advierte que las empresas compran estos datos al Servicio del Registro Electoral, al Servicio de Impuestos Internos (SII) y a DICOM, entre otros, pero la vulnerabilidad de la privacidad aumenta al constatarse que existen múltiples instituciones y empresas que se nutren de los antecedentes personales de sus clientes. Sólo hay que reparar en que siempre estamos entregando nuestros datos al solicitar tarjetas de crédito, al comprar teléfonos celulares, al hacernos clientes de tiendas de almacenes, supermercados, aseguradoras, bancos, isapres, AFP, clínicas, etc. Con este caudal de información moviéndose, las empresas pueden determinar perfiles de conducta de los clientes y focalizar las campañas. De esta forma se explica cómo algunas personas pueden recibir créditos pre-aprobados de bancos y financieras de los que no son clientes.

Consciente de este caudal de datos difícil de controlar, el senador Naranjo está empeñado en regular los llamados publicitarios que invaden la privacidad de las personas; para eso ha presentado al Congreso una moción que permita modificar la Ley del Consumidor, mediante la cual los propietarios de teléfonos fijos o celulares tengan la facultad de bloquear cualquier tipo de llamado no deseado. “Al mismo tiempo”, agrega el senador, “se propone que la Subsecretaría de Transportes y Telecomunicaciones determine una línea exclusiva para que las empresas realicen este trabajo. Como por ejemplo la línea 600. De tal forma que el usuario pueda bloquear definitivamente este tipo de llamadas”. Si la ley es modificada, las empresas que infrinjan la normativa tendrán multas de hasta 50 UTM; esto, advierte Naranjo, para que “a las empresas publicitarias que realizan este tipo de llamadas no les salga tan ‘barato’ violar la ley”. Por supuesto, los futuros candidatos a algún cargo público que infrinjan esta norma, están incluidos.

Sin embargo, si es que la ley es aprobada los usuarios que no bloqueen este tipo de llamados seguirán recibiéndolos, pues según lo señalado por el Senador Jaime Naranjo, la ley regulará los llamados y no la transferencia de información. De esta forma, los datos de las personas seguirán siendo manipulados con la misma libertad y desorden con que se ha hecho hasta ahora y es muy probable que las empresas que realizan su publicidad por teléfono (y los candidatos que también lo hacen) busquen una nueva forma de llegar a sus potenciales clientes, determinados de acuerdo a la cruza de los datos adquiridos en estas transacciones no reguladas.

Al menos, si esta moción se convierte en ley, Valentina podrá tener la seguridad de que en su casa sólo se recibirán llamados telefónicos de personas que están en conocimiento de su número porque ella o algún otro miembro de su familia se los ha dado. De Javier Miranda y Leo Caprile no sabrán más, al menos por el teléfono.

jueves, octubre 19, 2006

información reciente

El martes 17 de octubre el subsecretario de Telecomunicaciones, Pablo Bello, entregó su respaldo al proyecto de ley que busca otorgar a los propietarios de teléfonos fijos o celulares la facultad de bloquear cualquier tipo de llamada publicitaria no deseada. La iniciativa surgió del senador PS Jaime Naranjo.

miércoles, octubre 11, 2006

LA INVASIÓN DE LOS CSI CHILE

Federico Zurita Hecht

No son pocos los que desean matricularse en alguna de las Universidades o Institutos que imparten la carrera de Perito Criminalístico, esto posiblemente a causa del nuevo panorama generado por la Reforma Procesal Penal y también por la influencia de series gringas como CSI, The Evidence, The Inside o Killer Instinct. Ya están aquí, listos para salir con currículum en mano ¿Qué haremos con tantos?

La primera vez que Jocelyn Yáñez (32) ingresó a la universidad no existía ninguna carrera que se le pareciera a la que hoy cursa, Perito Criminalístico, en la Escuela de Criminalística Forense de la UTEM. Cuando se enteró de su creación no lo pensó dos veces y se matriculó. Jocelyn es profesora de biología, pero cuando habla del que será su trabajo a partir del próximo año, cuando egrese de su segunda carrera, se emociona y describe su función como si estuviera contando un capítulo de la serie CSI. Ocupa expresiones como “sitio del suceso”, “recolección de indicios”, “occiso”, “signos vitales”, “livideces cadavéricas” o “imputado” como si se tratara de una conversación informal. Así, tal como lo describe, será su trabajo, eso si es que encuentra trabajo. Pero ella sabe que si no es así puede continuar con su actual labor.

Distinto es el panorama para Yessenia Gutiérrez (22), compañera de Jocelyn en el tercer año de Perito Criminalístico. “A veces creo que esto puede ser una perdida de tiempo ya que las instituciones preparan a su propia gente para realizar este tipo de funciones y para trabajar en forma privada hay que contar con recursos económicos, como para colocarse una consultaría”, señala.

Nuevo panorama. El caso es que la apertura de carreras como Licenciado en Ciencias Criminalísticas y Peritos con mención en Balística, Documentología, Papiloscopía, Tránsito y Accidentología, en una casa de estudios como la UTEM –única universidad estatal que forma este tipo de profesionales- responde a las necesidades técnicas generadas por la Reforma Procesal Penal del año 1997. Esta reforma determina que los juicios pasan de ser escritos a ser orales, produciendo una transformación en la metodología del ejercicio de la justicia. A partir de esta transformación se crea el Ministerio Público, encargado de dirigir las investigaciones de los delitos. Estas investigaciones son llevadas en forma simultánea por la fiscalía (encargada de defender a las víctimas) y por su contraparte el defensor público (que tiene por objetivo defender al imputado). La fiscalía cuenta con la información recopilada por los peritos de las policías (Carabineros e Investigaciones), pero la defensa de los imputados debe contar con su propio contraperitaje y no puede recurrir a las mismas fuentes que la fiscalía, por tanto surge la necesidad de crear un cuerpo de técnicos superiores que puedan colaborar en las labores del defensor público.

Sin embargo, pese a la indudable necesidad de contar con estos técnicos en el marco de la Reforma Procesal, la gran cantidad de egresados que habrá a partir del próximo año parece tener un futuro laboral incierto. La UTEM comenzó a impartir estas carreras en el año 2002 con sólo 150 alumnos. Hoy cuenta con 4.800 estudiantes, pero con sólo 70 egresados, cifra que debería multiplicarse a partir de este año, cuando egrese su tercera generación de peritos y su primera generación de licenciados. Se suman a esta universidad estatal varias instituciones privadas como el Instituto Profesional Santo Tomás, que imparte la carrera de Técnico Perito Forense en diecinueve ciudades e Investigador criminalístico en nueve sedes; la Universidad La República, con la carrera de Investigador Criminalístico; y la Universidad del Mar, con la carrera de Perito Forense en siete de las catorce ciudades donde tiene sede y Licenciatura en Criminalística en su campus de Viña del Mar.

Entre tantos próximos egresados, Jaime Anabalón (21) confía en que una vez que se titule de Perito con mención en Documentología en la UTEM podrá tener mejores posibilidades para ingresar a la Policía de Investigaciones. Lo mismo piensa Yakaira Figueroa (22), quien en su momento ya fue rechazada por esta institución por no cumplir con la altura mínima exigida. Fortuna la de ellos, pues la Policía de Investigaciones pretende incorporar 1.600 profesionales de todas las áreas antes del 2010; esto en el contexto del Plan Minerva, implementado en el año 2004, con el objetivo de modernizar la institución. Sin embargo, nada indica que tanto peritos como cientistas de la criminología vayan a tener prioridad en este proceso. Carabineros, por su parte, de momento no cuenta con ningún plan que permita la incorporación de algunos peritos formados por universidades. El Capitán Jorge Romero, Jefe del área de Documentología del Laboratorio de Criminalística de Carabineros (LABOCAR) señala: “Carabineros tiene su propio sistema de capacitación, porque tiene sus propios peritos, su propia escuela y tiene también convenios con otras policías del mundo, incluso en Europa y Norteamérica”.

Los años de experiencia. Otro inconveniente al que se enfrentarán los estudiantes es lograr contar con la confianza de los distintos profesionales del circuito de la justicia. El abogado Víctor Demaría, Defensor Jefe de San Antonio señala: “El número de peritos que requiere la defensoría es limitado y el Ministerio Público, en general recurre a los miembros de la Policía de Investigaciones o Carabineros de chile”. Y agrega: “en lo personal, opto por peritos ex miembros de instituciones públicas (Investigaciones, Carabineros o Servicio Médico Legal), con experiencia profesional reconocida en el tiempo”.

En esta instancia, a casi una década de comenzada la Reforma procesal Penal y con sólo quince meses con la Reforma implementada en todo el territorio nacional (desde el 16 de junio de 2005), el elemento “experiencia” parece ganar un papel protagónico. Demaría señala: “Lo primero que un fiscal o un defensor debe hacer al enfrentar a un perito propio es acreditarlo, es decir, probarle al tribunal que es una persona con experiencia en la especialidad, con currículum destacado, con muchas pericias en el cuerpo, con reconocimientos; es decir transmitirle al tribunal que aquella persona que se les presenta es digna de crédito y por ello deben darle la razón a mi teoría del caso”. El abogado agrega: “No me cabe duda que no servirá de mucho un perito balístico universitario titulado con nota 6,5 frente a un ex funcionario de Investigaciones con 400 pericias en el cuerpo. El ser perito es sinónimo de experticia en un campo técnico y ello requiere formación teórica pero primordialmente trabajo en terreno”.

Por su parte, Antonio Cubillos Rivera, Prefecto en retiro de la Policía de Investigaciones, con 31 años de servicio, y actual Coordinador Estudiantil de la Escuela de Criminalística Forense de la UTEM, defiende a sus alumnos. “Si hablamos de un retirado de Investigaciones o Carabineros con menos de 20 años de servicio, el tipo no salió porque quiso, si se fue lo hizo por problemas disciplinarios o éticos; si el defensor contrata a uno de esos peritos, lo tiene que llevar a juicio, y si el fiscal es hábil se las ingeniará para inhabilitarlo”, señala y luego complementa, “el defensor puede recurrir a un perito con muchas pericias en el cuerpo, pero ese perito sin laboratorio sólo podrá revisar papeles, en cambio nuestros egresados pueden usar nuestras instalaciones”. El Capitán Romero del LABOCAR también tiene su opinión: “para ser perito hay que tener condiciones de perito, condiciones éticas, habilidades y actitudes que le permitan determinar si algo es falso o auténtico; ahí tiene mucha importancia la experiencia”.

Sáquele partido. Mientras tanto los 4.800 estudiantes de la UTEM, más los matriculados en las recientemente abiertas –y múltiples- restantes instituciones, siguen esperando que haya un cupo para ellos en el mercado. ¿Pero cómo se ha llegado a este punto, en que una disciplina nueva genere tal nivel de interés? ¿Es una moda o una necesidad social? Antonio Cubillos, en su cargo de Coordinador Estudiantil, parece tener una explicación: “En todo orden de cosas los medios de comunicación tienen una labor muy importante en lo que respecta a la orientación de los jóvenes; en este contexto el cine y la televisión pasaron mucho tiempo haciendo estos programas hollywoodenses, donde se llegaba a la solución de un delito; hoy por hoy esos programas van a un nivel más técnico y por ejemplo CSI muestra cómo se trabaja en un sitio del suceso. Eso ha sido un gran aporte”. Moda o no, para el Capitán Romero lo importante es el principio de justicia que se persigue.

En medio de este panorama han sido algunos ex funcionarios públicos -los poseedores de esa experiencia tan valorada por los distintos actores de la justicia- los que mejor han sabido generar su nicho laboral. Así como el Prefecto en retiro Antonio Cubillos se ha convertido en Coordinador Estudiantil de la UTEM, Miguel Lazo, Suboficial en retiro de Carabineros se prepara para iniciar en octubre las clases de fotografía que dictará en la sede en Arica de la Universidad del Mar, en la carrera de Perito Forense. ¿Pero con qué autoridad cuenta este ex policía para llevar a cabo tal función? Precisamente con la experiencia que le otorga haberse desempeñado en las labores de fotógrafo y laboratorista en el LABOCAR.

Jocelyn Yánez, la profesora de biología, quiere hacer ese recorrido en la dirección inversa, por tanto, no descarta convertirse en profesora de criminalística de nivel superior e incluso poder impartir clases dentro de algunas de las instituciones policiales. Mientras tanto debe esperar hasta egresar para saber si puede integrarse a este circuito de la justicia o si se ve obligada a seguir siendo “la profe de biología”.

martes, octubre 10, 2006

complicado con el tercer tema

Estoy complicado porque no logro hacer converger la idea de reportaje de INVESTIGACIÓN con los temas que se me han ocurrido. Pienso en los requisitos (dar a conocer algo que alguien no quiera que se sepa), pero los temas que se me ocurren son fomes: Algo con los cobros excesivos en las notarías (diferencias de precio entre una y otra); las falencias de servicio en el metro (carros de la línea 1 que no hacen el recorrido completo, pues llegan sólo hasta Los Héroes o hasta Ecuador en horas de alta frecuencia; o el peligroso espacio entre andén y vagón en la línea 4), la molesta publicidad por teléfono (en la que se escucha la voz de Javier Miranda, Leo Caprile y otros), o algo con el IVA de los libros, especialmente ahora que hay unos diputados que han retomado el tema.
Por favor, necesito orientación, necesito ayuda.

jueves, setiembre 28, 2006

últimos entrevistados

El martes hablé con Alberto Cubillos, prefecto en retiro de Policía de Investigaciones, actual coordinador estudiantil de la Escuela de Criminalística de la UTEM y volví a hablar con el Ex carabinero que hace clases en la Universidad del Mar en Arica (hablé por Messenger, para confirmar la ciudad y la institución donde hace clases).
El miércoles, costó pero conseguí hablar con el Capitán Jorge Romero, jefe del Laboratorio de Documentología del Laboratorio de Criminalística de Carabineros (LABOCAR).
Cubillos me mencionó la importancia del elemento CSI para el boom de esta carrera. Le conté lo que me dijo Víctor Demaría, el abogado de la defensoría (acerca de que prefería a ex funcionarios policiales con 200 peritajes en el cuerpo en lugar de un egresado universitario con promedio 6,5) y defendió a sus alumnos argumentando que esos ex policías a los que prefiere el defensor seguramente salieron de las instituciones por algún problema en su desempeño y que es probable que no tengan la altura ética para llevar a cabo este trabajo. Me dijo que en estos momentos había 4.800 estudiantes cursando las carrerras de Perito (en sus cuatro menciones) y Licenciatura en Ciencias Criminalísticas en la UTEM.
En Investigaciones existe un programa denominado Plan Minerva que pretende incorporar a 1600 profesionales de todas las áreas en cinco años. Carabineros no cuenta con ningún programa de ese tipo (varios alumnos me manifestaron su intención de ingresar a la policía luego de titularse), además el capitán Romero me dijo que ellos mismos capacitan a sus peritos y que no cuentan ni con tiempo ni con espacio para que los egresados de las universidades se incorporen a sus funciones.

domingo, setiembre 24, 2006

el defensor

Hablé con un abogado de la defensoría (Victor Demaría, defensor jefe de San Antonio) y me dijo varias cosas que me parecieron interesantes. Estas son algunas. Respecto a los cupos que habrá en el mercado laboral para los peritos criminalísticos, dijo: “El número de peritos que requiere la defensoría es limitado y el Ministerio Público, EN GENERAL recurre a los miembros de la policía de investigaciones o carabineros de chile”.
En lo referido a las preferencias que se podría tener para escoger a un perito u otro, el abogado señaló: “a la hora de elegir, en lo personal, opto por peritos exmiembros de instituciones públicas (Investigaciones de Chile, Carabineros o Servicio Médico Legal), con experiencia profesional reconocida en el tiempo” y luego agregó, “Lo primero que un fiscal o un defensor debe hacer al enfrentar a un perito propio es ACREDITARLO es decir probarle al tribunal que es una persona CON EXPERIENCIA EN LA ESPECIALIDAD, con currículum destacado, con muchas pericias en el cuerpo, con reconocimientos etc. Es decir transmitirle al tribunal que aquella persona que se les presenta es digna de crédito y por ello deben darle la razón a mi teoría del caso”.
Y al ser consultado acerca de que si es necesaria una preparación de tipo universitario, el abogado señaló lo siguiente: “Me parece que en algunas especialidades puede ser necesaria, en otras me parece que la experiencia vital puede ser preponderante. No me cabe duda que no servirá de mucho un perito balístico universitario titulado con nota 6,5, frente a un ex funcionario de Investigaciones, con 400 pericias en el cuerpo. El ser perito es sinónimo de experticia en un campo técnico y ello requiere formación teórica pero primordialmente trabajo en terreno”.

martes, setiembre 12, 2006

EL ETERNO JUAN LUIS MARTÍNEZ

Federico Zurita Hecht
Muerto hace trece años el poeta porteño ha logrado capturar la atención de un reducido pero fiel grupo de seguidores, quienes han corrido la voz de lo inusual, de lo particular, de la leyenda del autor de La nueva novela, el libro más caro de la poesía chilena.

“No te puedo prestar el libro, pero si quieres puedes venir a leerlo aquí, en mi oficina, donde mis ojos te vean”, dice Matías Ayala, Licenciado en Filosofía, luego de que uno de sus alumnos en la Universidad Alberto Hurtado le pide prestado su ejemplar de La nueva novela, el primer libro de poemas publicado por Juan Luis Martínez en el año 1977. Es que no se trata de cualquier libro, sino de una de las obras más originales producidas por algún autor nacional; uno que además vivió en un permanente intento por desaparecer como autor, residiendo siempre en provincia, alejado de los círculos literarios y manteniendo una férrea reticencia a ser fotografiado y a dar entrevistas. “Cuando había una grabadora se quedaba mudo”, recuerda su viuda, Eliana Rodríguez.

Martínez conoció a cada uno de los compradores de su libro y luego de su muerte, en 1993, fue su propia viuda la que se hizo cargo de su ‘distribución’, si es que se le puede llamar así al sistema que utilizó y que más bien consistía en no hacer nada y esperar a que los compradores llegaran. Y por cierto, llegaron. Se corrió la voz de la existencia de este libro que costaba más de 100 mil pesos y que estaba a medio camino de ser un libro de poemas y una obra plástica. Hoy el libro puede ser encargado en la librería Metales pesados por 160 mil pesos. Esto y otros elementos, como el interés de unos físicos extranjeros por la obra de Martínez y los comentarios del crítico de El Mercurio Luis Vargas Saavedra, acerca de que este poeta y su obra no eran más que un invento de los poetas Pedro Lastra y Enrique Lihn, avivaron el fuego del mito. Pero Juan Luís, de invento, nada.

Uno que otro dato. Martínez nació en la ciudad de Valparaíso en el año 1942 y desde la adolescencia ya se interesó por cultivarse en el conocimiento de las matemáticas, la filosofía y el arte. “Juan Luis hacía la cimarra con el Jaiva grande, Eduardo [Parra], y se iban al cementerio a leer”, advierte Eliana Rodríguez y agrega: “él tenía revolucionado todo Viña y Valparaíso; era un personaje, un vikingo con unos risos que le llegaban a la cintura, muy alto, era hermoso en esa época y andaba en la primera [moto] BMW que llegó a Chile”.

Fue luego de un accidente en este vehículo que en su convalecencia decidió dedicarse a la literatura, luego de leer a Lewis Carroll y a Vicente Huidobro. Su primer libro, Pequeña cosmogonía práctica, estaba listo para aparecer en 1973 por Editorial Universitaria, pero el golpe de estado de ese año acabó con el proyecto y el libro no vio la luz hasta el año 1977 bajo el sello del propio autor (Ediciones Archivo) y con un nuevo título: La nueva novela. Quinientos ejemplares constituyeron esa primera edición. Al año siguiente apareció su objeto poético La poesía chilena, que era una pequeña caja que contenía en su interior fotocopias de los certificados de defunción de Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Vicente Huidobro. Y en 1985 apareció la segunda edición de La nueva novela, con mil ejemplares. Después vino el retiro en su hogar en Villa Alemana, donde Martínez recibía a todo el que deseara llegar, especialmente jóvenes, con los que se podía pasar horas conversando. Cristóbal Joannon (31), Periodista y Licenciado en Filosofía, fue uno de esos jóvenes quien, en 1993 con sólo 18 años, conoció al poeta. “Me dijo, si tú tuvieras cuarenta años probablemente yo no estaría dispuesto a conversar contigo”, cuenta Joannon. Eso ocurrió un mes antes de la muerte de Martínez a causa de una enfermedad renal que en el último período lo obligaba a dializarse tres veces por semana. “Estuvo como diez años que se moría al día siguiente y no se moría; ¡Bah!, amaneciste vivo, le decía yo”, recuerda Eliana Rodríguez.

Mito o realidad. Pero todos esos datos se mezclaron con el imaginario de los jóvenes que se convirtieron en sus seguidores y especularon acerca de que le decían el “Loco Martínez” porque le gustaba pelearse con los choros del puerto; o que corría en carreras de autos clandestinas. No importa, nada de excepcional hay en esos actos que son realizados por cientos de personas. ¿Y una placa metálica en la cabeza por culpa de un accidente en moto?, lo de la placa descartado de entrada; ¿lo del accidente?: ya decíamos cómo la convalecencia posterior fue el momento en que decide dedicarse a la poesía. El acento estuvo en otras cosas. “Se dice que unos científicos de la NASA vinieron a hablar con Juan Luis Martínez, porque su poesía tocaba principios fundamentales de la física”, dice Felipe Gonzáles (25), estudiante de Pedagogía y lector aficionado a la obra de Martínez. “No sé si de la NASA, yo sabía que eran unos científicos, pero no de la NASA; y que no vinieron, que sólo le escribieron una carta”, señala Matías Ayala al ser consultado sobre este asunto. Y en efecto, el mismo Martínez lo comenta en una entrevista –la única- que dio a María Ester Roblero para Revista de Libros de El Mercurio en el año 1993, pero advierte que la visión de esos científicos le quitaba el humor a su poesía. “A él le daba mucha risa cuando llegaban esas cartas de la NASA preguntándole dónde había estudiado física”, advierte y confirma Eliana Rodríguez, y luego agrega: “Esos inventos le encantaban”.

Pero no es lo único que debe confirmar. Jaime Campos (22), estudiante de filosofía cuenta otra historia. “Sé que para conseguir La nueva novela hay que buscar a la esposa de Juan Luis Martínez en Quilpue y concertar una cita para tomar once junto a ella, en la que hay que explicarle los motivos de porqué quiere uno tener el libro, y si uno la convence te lo vende. Si no, adiós”, señala. “Si alguien quiere La nueva novela, me la pide, me deposita y yo la envío”, explica Eliana Rodríguez, descartando la visión romántica de la transacción; “Yo mantengo el precio que él [Martínez] dejó”, agrega, “que eran 200 dólares y punto, y se mantiene así, si el dólar sube o baja La nueva novela no baja”. Y es que el libro, fuera de su precio y su disponibilidad en el mercado, tiene otro valor y Cristóbal Joannon lo sabe.

Diez años después de conocer a Martínez, Joannon se convirtió en el compilador de Poemas del otro (2003), volumen que reúne textos inéditos más la entrevista que Martínez dio a Roblero y diálogos del poeta con la escritora Guadalupe Santa Cruz y el psicoanalista y filósofo francés Félix Guattari, entre otros. Joannon, cuando recién comenzaba la universidad, recibió de regalo de Eliana Rodríguez un ejemplar de La nueva novela y hoy delibera. “La nueva novela es una reflexión acerca del libro”, advierte, “acerca de sus límites, porque el libro no sería sólo aquello que ocurre desde la página 8 o 9 hasta que se acaba el texto, sino que el libro es el total, la tapa y la solapa también lo son”. Y agrega: “La circulación también es parte de la obra, por eso Martínez sabía quién tenía cada ejemplar”. En ese ejercicio de registro, el autor, aún con su intención de desparecer como tal, se vinculaba con su obra.

Pese a eso, el crítico de El Mercurio Luís Vargas Saavedra señaló que Juan Luís Martínez y toda su obra eran sólo un invento de los poetas Pedro Lastra y Enrique Lihn. En al entrevista dada a María Ester Roblero, Martínez también habla de eso y señala su agrado por irradiar una “identidad velada”, permitiéndole ser más literario que real. Hoy nadie cuestionaría que alguna vez existió un poeta llamado Juan Luis Martínez. Las especulaciones se han centrado en cuántos ejemplares de la segunda edición quedan disponibles a la venta y si habrá una tercera tirada. Constanza Ramírez (23), licenciada en Letras en la UDP y ferviente seguidora de la obra de Martínez, señala que el poeta pidió que una tercera edición se hiciera sólo veinte años después de su muerte, así que habría que esperar hasta el año 2013 para ver si eso sucede.

Vida después de la vida. Pero qué ha sucedido que el reconocimiento de una obra ha dado paso al fanatismo, y este a historias que necesitan ser confirmadas. Cristóbal Joannon trata de ensayar una respuesta: “Mientras menos información más mitos, porque respecto a [Enrique] Lihn hay harta información y no hay mitos”. Es una posibilidad. “Es curioso”, agrega Joannon, “estos movimientos muy calculados y estratégicos de Martínez tuvieron un efecto muy imprevisto, su voluntad de desaparecer tuvo el efecto de convertirlo en algo magnético”.

¿Y hasta cuando las historias? Joannon reflexiona acerca de esta pregunta: “Yo pensé que Poemas del otro podrían haber terminado con el mito, pero veo que no; tal vez una biografía muy completa donde no quede ninguna duda”. Brisa Muñoz, hija de Juan Muñoz Pollier (un amigo entrañable de Martínez) recuerda al poeta en grande y pareciera dar con una clave: “Yo tenía seis años, también vivíamos en Villa Alemana y jugaba con sus hijas; lo recuerdo muy alto, con grandes manos, cariñoso pero tímido, enigmático, con una risa de tono grueso; pero es que era tan chica y ya sabes que las percepciones se agudizan a esa edad”. Es que posiblemente todos seamos chicos aún.

viernes, setiembre 08, 2006

hoja de pre-reporteo 1

Tema del reportaje

La escuela de Perito criminalístico de la UTEM está formando profesionales a quienes se les ofrece una perspectiva laboral favorable, según lo establecido por la Reforma Procesal de 1997. Sin embargo, el futuro laboral se ve incierto para ellos.

Cosas que ya sé del tema y que sé que son así

1.- La Reforma Procesal de 1997 ha instaurado la existencia de una fiscalía, que se encargará de defender a las víctimas; y de una defensoría, que se encargará de llevar a cabo la defensa de los inculpados. Los Laboratorios de Criminalística de las policías (Carabineros e Investigaciones) se encargarán de aportar información a la fiscalía, mientras que, a través del Ministerio Público, los peritos universitarios podrán prestar servicios a la Defensa (los que logren, del gran número de egresados que habrá en los próximos años, conseguir alguno de los cupos en esta institución del gobierno)
2.- Algunos estudiantes de Perito Criminalístico desean ingresar a alguna de las policías por esta vía, luego de haber sido rechazados por el conducto regular.
3.- Otros estudiantes de esta carrera ni siquiera están al tanto de qué lugar podrán ocupar laboralmente hablando a propósito de la reforma procesal de 1997.
4.- Las policías no están dispuestas a aceptar nuevos miembros en sus Laboratorios de Criminalística que no provengan de la misma institución. O sea, los que esperan ingresar a las instituciones a través de la vía universitaria no tendrán posibilidad de hacerlo.

Cosas que no sé del tema y tengo que averiguar

1.- Necesito saber cuál es la impresión de los defensores que tendrán que trabajar con estos peritos y no con los de las policías.
2.- No sé con quienes ha trabajado hasta el momento la defensa, pues aún no hay egresados de esta carrera.
3.- No sé si es que estos peritos criminalísticos de la UTEM podrán desarrollarse laboralmente en el sector privado, en consultoras, por ejemplo; o si es que existe otra área donde se puedan desarrollar.

Con quién he hablado ya respecto del tema y qué me han dicho

1.- Yessenia Gutierrez, estudiante de Perito Criminalístico en la UTEM. Me dijo que está desencantada porque sabe que ellos están en desventaja frente a los peritos de las policías y que para trabajar en el sector privado se necesita de un capital para ser el dueño de una consultora.
2.- Jocelyn Yañez, Profesora de biología y actualmente estudiante de perito criminalístico. Me dijo que su objetivo es ingresar a alguna de las policías a través de esta vía. Además confía en lo que propone la Reforma acerca de que ambas partes (la fiscalía y la defensa) necesitan presentar pruebas y que en ese sentido los peritos tienen una función importante que cumplir.
3.- Yakaira Figueroa, estudiante de perito criminalístico. Me dijo que cuando salió del colegio quiso entrar a Investigaciones, pero que no pudo porque no tenía la altura exigida (1,70 metros)

Con quién tengo que hablar aún

1.- Miroslav Mimica, Director Escuela de Criminalística.
2.- Victor de María, Abogado Defensor Jefe de San Antonio (es mi amigo de la infancia, de esos que uno cuando es chico cree que es su primo porque lo ve más seguido que a la mayoría de los parientes).
3.- Jefe del Laboratorio de Criminalística de Carabineros.
4.- Algún representante del Ministerio Público.
5.- Algún perito que pertenezca a una de las policías.
6.- Más estudiantes.

Cómo voy a contactar a esas personas

1.- Miroslav Mimica, voy a ir a su oficina y le pediré una hora..
2.- Victor de María, ya dije, es mi amigo.
3.- El jefe del Laboratorio de Carabineros. Voy a ir l laboratorio. Está en Antonio Varas. El de Investigaciones está en la Panamericana Norte.
4.-El representante del Ministerio Público, aún no sé, de hecho no sé con quien exactamente tengo que hablar allá.
5.- Cuando hable con los jefes de los Laboratorios de las policías, les diré que me dejen hablar con alguno de sus “subalternos” (¿así se dice?)
6.- Para hablar con más estudiantes, voy a decirle a las tres chicas que ya hablaron conmigo que me contacten con sus compañeros.

Qué les voy a preguntar

1.- Al director de la carrera, acerca de las expectativas laborales.
2.- Al defensor jefe, acerca de cuan necesarios se hacen estos técnicos en el marco de la Reforma Procesal.
3.- Al jefe del Laboratorio de Carabineros, si es que existe algún sistema de ingresos especiales a la institución para profesionales o técnicos.
4.- A los funcionarios de las policías, si es que creen que los estudiantes estarán mejor preparados que ellos y si es que cree que habrá un clima de tensión en los sitios de los sucesos cuando lleguen unos u otros a tomar muestras. Y si en general unos entorpecerán la tarea de los otros.
5.- Lo mismo a los estudiantes.

Qué tipo de material no-entrevista estoy ocupando o voy a ocupar

1.- Documentos descriptivos de la carrera.
2.- Leyes.

martes, setiembre 05, 2006

segundo tema ¿tengo segundo tema?

Este es el asunto. Luego de la reforma al código de procedimiento penal del año 1997 los juicios pasaron de ser escritos a ser juicios orales, y con esto se produjo toda una transformación en la metodología del ejercicio de la justicia. Se creó el Ministerio Público, que es el organismo que dirige la investigación de los hechos que constituyen los delitos y para eso, se recurre a la labor de ambas policías (Investigaciones y Carabineros).
Este nuevo procedimiento penal contempla, además de la fiscalía (encargada de defender a las víctimas), a su contraparte, el defensor público, que tiene por objetivo defender a los imputados. Pero esta defensa no puede recurrir a la misma fuente que la fiscalía y por tanto surge la necesidad de que exista un cuerpo de técnicos superiores que pueda aportar (en la misma dirección que los laboratorios de criminalística de las policías lo hacen con la fiscalía) en las labores del defensor público.
Sin embargo, la alta demanda por esta carrera (en universidades como la UTEM, que pertenece al consejo de rectores, o sea es una universidad tradicional) genera que ya, desde las primeras generaciones de egresados de esta carrera, el futuro laboral sea incierto.
Hoy me contacté con una estudiante del último año de la carrera de Perito criminalístico y me contó que tiene algunos compañeros que esperan ingresar a Investigaciones o a Carabineros por esta vía; y también, que tiene otros compañeros que no pudieron ingresar a esas instituciones por diversas razones (como no contar con la estatura mínima) que ven en esta carrera una alternativa equivalente. Se me ocurre que ahí puede generarse un alto nivel de frustración, al comprobar, más tarde, que ni siquiera con ese título podrán ingresar ni a Carabineros ni a Investigaciones. La persona con la que me puse en contacto me dijo que mañana (martes) me daría el e-mail de varios compañeros suyos.
Mi amigo más cercano de toda la infancia es abogado y es el defensor jefe de San Antonio. Así que también voy a hablar con él. Voy a tratar (después de hablar con los estudiantes y con el defensor jefe de San Antonio) de hablar con el jefe del Laboratorio de Criminalística de Carabineros. La idea es ver cuan incierto es el futuro laboral de estos estudiantes, que aparentemente son una necesidad tras la Reforma Procesal.
Con respecto al otro tema, el de las lesbianas que se hacen pasar por hombres para meterse con chicas heterosexuales, ando buscando a la muchacha, que si mal no recuerdo se hacía llamar Alejandro. Me acuerdo de que una vez que hablé con ella me contó que el papá de la niña con la que estaba saliendo le quería pegar. En el fondo el señor se había olvidado que ese niño era una niña (que es por la razón que le parecía reprobable que estuviera con su hija) y le quería sacar la cresta como si realmente se tratara de un hombre. Ahí hay una cosa rara. No sé, yo creo que es importante. Hay una mezcla de discriminación y confusión: pegarle a la chica que se come a su hija, pegarle al chico que se come a su hija. Creo que me faltan las palabras para explicártelo mejor. Voy a tratar de buscarlas, porque siento que hoy en la clase no te lo vendí de la forma correcta.

lunes, agosto 28, 2006

se me había olvidado postear esto

Ya entrevisté a Eliana Rodríguez –la viuda de Juan Luís Martínez- y me dijo muchas cosas muy interesantes: Afirmaciones y desmentidos. Sin embargo, tuve que hacerle la entrevista por teléfono, porque no estaba en su casa en Villa Alemana, estaba en Valdivia; por eso, además, fue difícil rastrearla.

viernes, agosto 25, 2006

echando a perder un buen tema

EL ETERNO JUAN LUÍS MARTÍNEZ

Muerto hace trece años el poeta viñamarino ha logrado capturar la atención de un reducido pero fiel grupo de seguidores, quienes han corrido la voz de lo inusual, de lo particular, de la leyenda del autor de La nueva novela, el libro más caro de la poesía chilena.

“No te puedo prestar el libro, pero si quieres puedes venir a leerlo aquí, en mi oficina, donde mis ojos te vean”, dice Matías Ayala, Licenciado en Filosofía, luego de que uno de sus alumnos en la Universidad Alberto Hurtado le pide prestado su ejemplar de La nueva novela, el primer libro de poemas publicado por el poeta Juan Luís Martínez, en el año 1977. Es que no se trata de cualquier libro, sino de una de las obras más originales producidas por algún autor nacional; uno que además vivió en un permanente intento por desaparecer como autor, residiendo siempre en provincia, alejado de los círculos literarios y manteniendo una férrea reticencia a ser fotografiado y a dar entrevistas.

Martínez conoció a cada uno de los compradores de su libro y luego de su muerte, en 1993, fue su propia viuda, Eliana Rodríguez, la que se hizo cargo de su ‘distribución’, si es que se le puede llamar así al sistema que utilizó y que más bien consistía en no hacer nada y esperar a que los compradores llegaran. Y por cierto, llegaron. Se corrió la voz de la existencia de este libro que costaba más de 100 mil pesos y que era uno de los más originales de la poesía chilena. Hoy el libro puede ser encargado en la librería Metales pesados por 160 mil pesos. Esto y otros elementos, como el interés de unos físicos extranjeros por la obra de Martínez y los comentarios del crítico de El Mercurio Luís Vargas Saavedra, acerca de que este poeta y su obra no eran más que un invento de Pedro Lastra y Enrique Lihn, avivaron el fuego del mito. De invento, nada.

Uno que otro dato. Juan Luís Martínez nació en la ciudad de Valparaíso en el año 1942, sólo cursó estudios escolares hasta séptimo básico, con el beneplácito de sus padres ((hablar con Eliana Rodríguez acerca de este dato)) , sin embargo, gozó de una educación apropiada en su hogar, que lo introdujo en la filosofía y otras humanidades. Algunos años después se dedicó a recorrer las calles de Viña del Mar y Valparaíso en moto. Fue precisamente, luego de un accidente en este vehículo, que en su convalecencia decidió dedicarse a la literatura, luego de leer a Lewis Carroll y a Vicente Huidobro. La nueva novela apareció publicada en el año 1977, bajo su propio sello, Ediciones Archivo, y al año siguiente apareció su objeto poético La poesía chilena, que era una pequeña caja que contenía en su interior fotocopias de los certificados de defunción de Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Vicente Huidobro. Casi no se movió de la quinta región y salió de Chile en una sola ocasión, invitado por el gobierno francés ((CK la fecha con Eliana Rodríguez)). Martínez murió el año a causa de una enfermedad… ((hablar con Eliana Rodríguez acerca de la enfermedad de Martínez))

Mito o realidad. “Se dice que unos científicos de la NASA vinieron a hablar con Juan Luís Martínez, porque su poesía hablaba de principios fundamentales de la física”, dice Felipe Gonzáles, un lector aficionado a la obra de Martínez. “No sé si de la NASA, yo sabía que eran unos científicos, pero no de la NASA y que no vinieron, que sólo le escribieron una carta”, señala Matías Ayala al ser consultado sobre este asunto. Y en efecto, el mismo Martínez lo comenta en una de las pocas entrevistas que dio, poco antes de morir, a María Ester Roblero, para Revista de Libros de El Mercurio, pero advierte que la visión de esos científicos le quitaba el humor a su poesía.

Cristóbal Joannon, compilador de Poemas del otro, volumen aparecido el 2003, que recopila textos inéditos más las pocas entrevistas que Martínez dio, es uno de los que conoció a este poeta y que posee uno de los ejemplares de La nueva novela, pero él la recibió como un regalo de la misma Eliana Rodríguez, luego de la muerte del poeta. Joannon tenía sólo 16 años en 1993, cuando conoció a Martínez, y supo del riguroso control de circulación que éste llevaba sobre su obra. “La nueva novela es una reflexión acerca del libro”, advierte Joannon, “es un reflejo acerca de sus límites, porque el libro no sería solo aquello que ocurre desde la página 8 o 9 hasta que se acaba el texto, sino que el libro es el total, la tapa y la solapa también son el libro”. Y agrega, “La circulación del libro también es parte de la obra, por eso Martínez sabía quien tenía cada ejemplar”.

El crítico de El Mercurio Luis Vargas Saavedra señaló que Juan Luís Martínez y toda su obra eran sólo un invento de Pedro lastra y Enrique Lihn. A él esto le pareció muy gracioso ((hablar con Luís Vargas Saavedra de este asunto del cual aún no estoy en condiciones de comentar por falta de información))

“Sé que para conseguir La nueva novela hay que buscar a la esposa de Juan Luís Martínez en Quilpue y concertar una cita para tomar once junto a ella, en la que hay que explicarle los motivos de porqué quiere uno tener el libro, y si uno la convence te lo vende, sino, adios”, señala Jaime Campos ((hablar con Eliana Rodríguez para contrastar esta información elocuentemente exagerada))

¿Y por qué tantos mitos en torno a la figura de Juan Luís Martínez? Cristóbal Joannon trata de ensayar una respuesta: “Mientras menos información más mitos, porque respecto a Lihn hay harta información y no hay mitos”. Es una posibilidad de que los intentos de Martínez por desaparecer en función de priorizar su obra hayan sido los responsables de esta construcción de imagen. “Es curioso”, agrega Joannon, “estos movimientos muy calculados y estratégicos de Martínez tuvieron un efecto muy imprevisto, su voluntad de desaparecer tuvo el efecto de convertirlo en algo magnético”

Vida después de la vida. ¿Y hasta cuando durarán los mitos? Joannon reflexiona acerca de esta pregunta: “Yo pensé que Poemas del otro podrían haber terminado con el mito, pero veo que no”.





Información adicional:

Soledad Fariña se fue repentinamente fuera de Santiago, pero vuelve el lunes y me recibirá. Ya lo tenemos conversado

Por fin tengo el teléfono de Eliana Rodríguez. Cuando leas esto, Alfredo, posiblemente ya la tenga contactada.

Luís Vargas Saavedra sigue sin contestarme los e-mail y cada vez que lo llamo me dicen que no ha llegado o que ya se fue. Creo que le voy a ir a hacer guardia.

No sé muy bien cómo introducir la información que me entregó Thomas Harris.

jueves, agosto 17, 2006

hoja de pre-reporte II


La “bajada” de mi tema es (resume el tema en tres líneas, usa un verbo).

Muerto hace trece años el poeta viñamarino ha logrado capturar la atención de un reducido pero fiel grupo de seguidores, quienes han corrido la voz de lo inusual, de lo particular, de la leyenda del autor de La nueva novela, el libro más caro de la poesía chilena.

Cosas que sé del tema, priorizadas, y quién es mi fuente (es decir, lo que más se relacione con la “bajada” va primero, lo que menos, al final).

a. La nueva novela se vende a $ 160.000 en la librería Metales pesados, quienes se la encargan a la viuda del autor. Mi fuente son los vendedores de la tienda.
b. Algunos de los propietarios de La nueva novela atesoran su ejemplar como si fuera una joya. Conozco el caso de Héctor Hernández (poeta de la novísima poesía chilena), Matías Ayala y Thomas Harris.
c. Juan Luís Martínez decidió desarrollar su carrera alejado de los circuitos literarios y comerciales. Mi fuente es Matías Ayala, quien realizó parte de su tesis de doctorado sobre este poeta.
d. A los seguidores de Martínez les gusta contar historias y avivar el fuego del mito. Los seguidores con los que he hablado son Constanza Ramírez, Eva X, Felipe Gonzáles, Joselyn Mancilla y Ximena Figueroa.

Qué me falta averiguar y con quién lo voy a hacer (sólo se aceptan citas o llamadas telefónicas concertadas; las intenciones no cuentan).

a. Acerca de lo ocurrido en la clínica, cuando Martínez decide dedicarse a la literatura, después de leer Alicia en el país de las maravillas, mientras se recuperaba de un accidente en moto. Se lo preguntaré a Cristóbal Joannon, quine conoció al poeta. También espero hablar de este asunto con Eliana Rodríguez.
b. Sobre la afirmación de Luís Vargas Saavedra, referida a que Juan Luís Martínez y su obra eran sólo un invento de Enrique Lihn. Esto lo voy a conversar con el propio Vargas Saavedra.
c. Las razones técnicas de por qué Juan Luís Martínez es un poeta rupturista que se merece el respeto de la crítica y de sus seguidores. Hablaré con Soledad Fariña (poeta destacada).
d. ***Eduardo Llanos*** considera que Juan Luís Martínez está sobrevalorado.

Ensaya un título del reportaje y sus dos primeros párrafos (no confundir con la bajada). Tiene que haber al menos una cita de alguien con quien hayas hablado.

EL ETERNO JUAN LUÍS MARTÍNEZ

“No te puedo prestar el libro, pero si quieres puedes venir a leerlo aquí, en mi oficina, donde mis ojos te vean”, dice Matías Ayala, luego de que uno de sus alumnos en la Universidad Alberto Hurtado le pide prestado su ejemplar de La nueva novela, el primer libro de poemas publicado por el poeta Juan Luís Martínez, en el año 1977. Es que no se trata de cualquier libro, sino de una de las obras más originales producidas por algún autor nacional. “Lo que se suele llamar ‘la vida literaria’, esas tareas públicas y publicitarias que conforman a un ‘autor’ y dan señas de cómo leer sus letras y a él mismo, fue, en este caso, particularmente anómala”, señala el mismo Ayala en su tesis doctoral al referirse precisamente a este poeta que vivió alejado de los circuitos académicos y comerciales, se negó a dar entrevistas, vivió siempre en provincia y se mantuvo reticente a ser fotografiado.

Todo lo anterior avivó el fuego del mito que se volvió incontrolable con su muerte, en el año 1993. Se comenta, incluso, que Martínez conoció a cada uno de los compradores de sus libros y que luego de su muerte fue su propia viuda, Eliana Rodríguez, la que se hizo cargo de su ‘distribución’, si es que se le puede llamara así al sistema que ocupó y que más bien consistía en no mover ni un solo dedo, pues los compradores se encargarían de buscarla y convencerla para que les vendiera un volumen del libro más caro de la poesía chilena, el que superaba los 100 mil pesos. Hoy, pasados trece años desde la muerte de Juan Luís Martínez, el libro se puede encargar en la librería Metales pesados por 160 mil pesos.

miércoles, agosto 16, 2006

confirmando el primer mito y encaminándome hacia los otros

Consultadas las librerías Andrés Bello, Contrapunto, Feria chilena del libro y Metales pesados, he comprobado que hay una buena distribución del libro Poemas del otro, de Juan Luís Martínez, editado durante el año 2003 y compilado por Cristóbal Joannon. El libro estaba en todas las librerías, menos en Contrapunto, donde ni siquiera conocían al autor. El precio era razonable en todas las tiendas (entre $ 10.000 y $ 10.900). Lo singular de este recorrido por las librerías fue lograr dar con La nueva novela, que la tenían sólo en Metales pesados, pero que no estaba en forma física, pues se compra por encargo y su precio es de $ 160.000. Desorbitante. Esto nos confirma que La nueva novela es el libro más caro de la poesía chilena y además nos da cuenta del rol protagónico de la viuda de Martinez, Eliana Rodríguez, en la distribución.
Con lo anterior, no puedo evitar pensar en Matías Ayala y su aprehensión respecto a prestar sus ejemplares de La nueva novela y de La poesía chilena. Esa me parece una buena imagen que debería estar en el reportaje. Además, hoy Ena Ordoñez, psicóloga y seguidora de Martínez, me dijo, yo conozco a alguien que tiene La nueva novela, como si se tratara de un hueso de un dinosaurio. Si, estoy exagerando, pero la persona que me dijo ese comentario también estaba exagerando y si yo exagero es por consecuencia de su exageración.
Una cosa importante, con respecto a una preocupación del profesor. Tengo muy claro que no estoy haciendo un ensayo argumentativo con contenidos literarios; sé que se trata de un reportaje y que mi interés va dirigido a la condición de personaje “hot” de Juan Luís Martínez y a La nueva novela en particular como el libro más caro de la poesía chilena. Esos dos puntos determinan mi foco: imagen de culto en torno a la figura del poeta Juan Luís Martínez.
Cristóbal Joannon me recibirá el lunes en su oficina, Luís Vargas Saavedra (el que decía que Martínez no existía) es un viejito que ha decidido no utilizar los tecnomedios y por tanto no revisa su correo institucional, donde ya le escribí sin recibir respuesta (esto me lo confirmaron Alejandra de la Lastra y Enrique Sologuren, alumnos suyos en la PUC), por tanto mañana jueves lo llamaré por teléfono (Alejandra me dio el número de su secretaria) para que me de una hora para entrevistarlo. El viernes en la tarde Constanza Ramírez, egresada de letras de la UDP, me dará todos los datos de cómo llegar a Eliana Rodríguez en Valparaíso. Ese mismo día trataré de contactarme con ella por teléfono o e-mail y a más tardar el martes viajaré a entrevistarla. Con eso tendré los mitos obtenidos de la boca de los seguidores, acrecentados por la afirmación de Vargas Saavedra y la confirmación o desmentido de esos mitos a través de lo que me cuente Joannon y la viuda. Con eso, supongo que tendré todo.

domingo, agosto 13, 2006

convergiendo en "La nueva novela"

Hablé con Constanza Ramírez, una egresada de Letras de la UDP y una potencial seguidora del culto a Juan Luís Martínez. Me dijo que hace un par de años hizo una investigación sobre este autor y que estuvo en un par de ocasiones en la casa de la viuda, Eliana Rodríguez. Ella me va a decir cómo puedo ubicarla y me va a hablar de cómo fue su experiencia en la última casa en la que Juan Luís Martínez vivió. Me dijo que su investigación se centró en La nueva novela, que es, de los tres libros de este autor, el que más se ha convertido en un objeto de fetichismo. Constanza me habló, también, de Cristóbal Joannon, un especialista en la obra de Martínez y editor de la compilación Poemas del otro, de este autor. Es la segunda persona que me habla de él. Ya tengo su e-mail, le voy a escribir en un par de días, antes quiero haber tenido La nueva novela en mis manos (y leerla, por cierto, junto con La poesía chilena y Poemas del otro) y eso lo haré el miércoles en la tarde, sin falta, en un maratón en la Biblioteca Nacional.
También hablé con Natalia Castillo, profesora de lingüística de la Universidad Católica. En ese mismo lugar trabaja Luís Vargas Saavedra, con quien también deseo hablar, me dijo que era un caballero simpático y que no creía que se negara a hablarme, a diferencia de lo que me dijo Matías Ayala de este mismo señor.
Joselyn Mancilla, psicóloga y admiradora de Martínez, me habló de la influencia epifánica de Lewis carroll en la vida del poeta. Matías ya me había hablado de eso mismo.
Creo que no he hablado con suficientes seguidores del culto martinezco. Voy a seguir buscando y luego de que el miércoles me lea la obra de Martínez en su totalidad (el maratón del que ya hablé) me pondré de inmediato a contactar a Cristóbal Joannon, Luís Vargas Saavedra y Eliana Rodríguez. También me voy a ir a dar una vuelta por las librerías (yo creo que eso puede ser mañana lunes) más importantes de Santiago, para ver cuan fácil o difícil es de encontrar sus libros y, lo principal, cuanto cuesta. Eva X, una diseñadora antofagastina que vive en santiago y que conoció a Juan Luís Martínez vía tributo de Mauricio Redoles, me dijo que vio La nueva novela en la librería Antártica del Parque Arauco. Felipe Gonzáles me señaló que alguna vez la vio en Metales pesados.
Fotografía: Portada de La nueva novela, de Juan Luís Martínez.

viernes, agosto 11, 2006

se dice, se dice

Hace algunos días tuve una conversación con Matías Ayala. Me dijo que Juan Luís Martínez efectivamente se había convertido en una figura de culto y que muchos de los incidentes que avivaron el fuego de la mitología en torno al poeta eran ciertos. En primer lugar –y aunque nada de espectacular- ha llamado la atención de que un sujeto como Martínez haya decidido mantenerse al margen de todo circuito literario –académico o comercial- y que efectivamente sus libros eran difíciles de conseguir porque a él no le interesaba difundirlos y que, aunque a veces los vendía muy caros, en otras ocasiones simplemente los regalaba. Eso se contradice con lo que un ex ayudante de Cristian Warnken, en la Universidad Finis Térrea, le contó al poeta Felipe Gonzáles (ganador del concurso de poesía de la JJ.CC. el año 2001 y del concurso de cuentos de Revista Griffo, el año 2005) hace un tiempo, acerca de que, ya muerto el poeta, para lograr comprar el libro había que ir a ver a la viuda, había que invitarla a cenar y que durante la cena había que “engrupírsela” para que vendiera el volumen. Matías Ayala me contó que el libro lo compró hace diez años, es decir tres años después de la muerte de Martínez, y que le costó $ 30.000; caro, pero muy lejos de los $ 100.000 que comentan algunos, o de los $ 500.000 que incluso he escuchado decir. Sin embargo, para Matías los dos libros que él se ha comprado de este poeta (La nueva novela y La poesía chilena) son para él una suerte de tesoro tan importante como algunas primeras ediciones que posee en su biblioteca; lo sé porque se negó a prestármelos, pero para mi consuelo, me dijo que si no lograba encontrarlos en la Biblioteca Nacional, él me permitiría leer sus ejemplares en su oficina, frente a sus ojos. A mí me pareció muy bien, pero primero intentaré ir a la Biblioteca Nacional. Ya me puse de acuerdo con el poeta Felipe Gonzáles para que me acompañe y podamos comentarlos ahí mismo.
Matías me contó esa otra historia de la vida pre-literaria de Martínez, esa que dice que el joven viñamarino Juan Luís, hijo de un sujeto adinerado, se trasladaba por la ciudad en su moto, viviendo al borde de la ley y que luego de un accidente se le descubrió una enfermedad a los riñones que lo obligaría a ser dializado diariamente. Lo importante de este incidente es que en la estadía en la clínica, aburrido hasta el hartazgo, tomó un ejemplar de Alicia en el país de las maravillas y que luego de leerlo decidió que se dedicaría a la literatura. Ese es el comienzo de todo. Otros cuentan esta misma historia, pero señalan que el libro epifánico no fue el de Carroll, sino que fue Altazor, de Huidobro, pero eso no hay cómo saberlo.
Después vinieron las publicaciones, en plena dictadura, y Martínez, por supuesto mantuvo una relación lejana con la prensa, más bien no tuvo relación con los medios periodísticos y la única entrevista publicada en esa época fue una conversación que Martínez tuvo con su amigo Eric Polhammer, quien la publicó sin la autorización del poeta viñamarino y éste dio la amistad por terminada.
Le comenté a Matías mis intenciones de hablar con la Eliana Rodríguez, la viuda de Martínez, y él me dijo que la podía ubicar en una librería de textos técnicos en el centro de Viña del Mar, que era la única que vendía –como únicos textos literarios de su stock- la obra de su esposo fallecido. Le hablé también de mis intenciones de hablar con Luís Vargas Saavedra, el responsable de negar la existencia de Juan Luís Martínez y adjudicarle su obra a Enrique Lihn, pero me dijo que ese había sido el incidente más vergonzoso en la carrera de Vargas Saavedra y que fijo que no querría hablar de eso, que seguramente deseaba mantenerlo en el olvido.
Más abajo un poema, una muestra de la poesía como estructura rígida.

LA DESAPARICIÓN DE UNA FAMILIA (JUAN LUÍS MARTÍNEZ)

1.- Antes que su hija de 5 años
se extraviara entre el comedor y la cocina
él le había advertido: "-Esta casa no es grande ni pequeña,
pero al menor descuido se borrarán las señales de ruta
y de ésta vida al fin, habrás perdido toda esperanza"

2.- Antes que su hijo de 10 años se extraviara
entre la sala de baño y el cuarto de los juguetes,
él le había advertido: "-Esta, la casa en que vives,
no es ancha ni delgada: sólo delgada como un cabello
y ancha tal vez como la aurora,
pero al menor descuido olvidarás las señales de ruta
y de esta vida al fin, habrás perdido toda esperanza".

3.- Antes que "Musch" y "Gurba", los gatos de la casa,
desaparecieran en el living
entre unos almohadones y un Buddha de porcelana,
él les había advertido:
"-Esta casa que hemos compartido durante tantos años
es bajita como el suelo y tan alta o más que el cielo,
pero, estad vigilantes
porque al menor descuido confundiréis las señales de ruta
y de esta vida al fin, habréis perdido toda esperanza".

4.- Antes que "Sogol", su pequeño fox-terrier, desapareciera
en el séptimo peldaño de la escalera hacia el 2º piso,
él le había dicho: "-Cuidado viejo camarada mío,
por las ventanas de esta casa entra el tiempo,
por las puertas sale el espacio;
al menor descuido ya no escucharás las señales de ruta
y de esta vida al fin, habrás perdido toda esperanza".

5.- Ese último día, antes que él mismo se extraviara
entre el desayuno y la hora del té,
advirtió para sus adentros:
"-Ahora que el tiempo se ha muerto
y el espacio agoniza en la cama de mi mujer,
desearía decir a los próximos que vienen,
que en esta casa miserable
nunca hubo ruta ni señal alguna
y de esta vida al fin, he perdido toda esperanza".

Fotografía: Juan Luís Martínez y su familia, 1973.

miércoles, agosto 09, 2006

Juan Luís Martínez: no me desvela pero me inquieta

Hace tiempo que me inquieta la imagen del poeta Juan Luís Martínez, porque en suficientes ocasiones, como para creer que estoy frente a una tendencia, me he encontrado con conversaciones en las que se le menciona y se le trata como un fantasma, como una aparición vendita que vino a romper el canon y luego ascendió a algo así como cielo de los poetas (seguramente ese donde Platón pretendió desterrar a todos los poetas de su época y a todos los que vendrían después). No sé si la historia se ha adornado más de la cuenta, pero pareciera que para esos, que se jactan de conocer su obra, el sólo hecho de nombrarlo en público fuera una suerte de regalo que le hacen a los demás. “Te voy a regalar el conocimiento del tesoro más maravilloso de la poesía de este ‘país de poetas’ que no se igualan a este que te voy a presentar”, pareciera que piensan los que lo nombran, como si le hicieran un favor a los demás.
Yo no sé. He leído algo de su obra, pero pese a que estoy de acuerdo en que se trata de un poeta tremendamente original, me parece que posiblemente haya una necesidad de construir una figura y no sé para qué. Mi hipótesis es que hay personas que necesitan ostentar una suerte de trofeo que sólo le pertenezca a ellos. En efecto, a mí lo que me inquieta es esa imagen artificial y centelleante del autor; no del autor real, ni de ese constructo abstracto que desde la teoría literaria se conoce como el “autor implicado”, figura que circunscribe sentido y que es responsable, dentro del espacio cultural (donde el autor real no puede estar), de todo el discurso de la obra completa de determinado autor. Es más bien el “autor de consumo”, otro constructo, que tampoco coincide con el autor real el que me ha estado inquietando. El que está convertido en objeto de culto, entonces, es esta figura que tampoco pertenece al espacio natural, sino al igual que el autor implicado, pertenece al espacio cultural.
Hasta hace algunas semanas no sabía en qué terminaría esta sensación inquietante; posiblemente cuando fuera posible me leería sus dos libros, La nueva novela, de 1977 y La poesía chilena, de 1978; y la compilación Poemas del otro, de 2003 y luego incluso me encargaría de intrusear en suficientes textos críticos. Con eso, posiblemente, podría hablar con propiedad de la obra de Juan Luís Martínez, pero lo inquietante seguiría intacto. Empezado el semestre debía pensar en algún tema de reportaje para el ramo de mi minor en periodismo escrito, entonces supuse que por acá lograría saciar esta curiosidad. Lo primero era verificar que efectivamente existe esta suerte de culto místico por el poeta.
Sé que Juan Luís Martínez nació en Viña del Mar en 1942 y que murió en Villa Alemana en 1993. Sé que sus dos libros hasta hace un tiempo se vendían muy caros y sólo a través de su viuda, Eliana Rodríguez. En la actualidad ya se puede encontrar en las librerías (unas pocas), pero a un precio no muy accesible. Sé, también, que fue el investigador y profesor de literatura Luís Vargas Saavedra el que creyó que la existencia de Juan Luís Martínez y su obra eran sólo una invención de Enrique Lihn. Esto último sólo ayudó a hacer crecer esta figura de culto en torno al poeta. Sé, finalmente, que muchas personas están hablando de él, como si se tratara de un secreto, pese a que ya son muchísimos los que lo conocen.
No sé si fuera de Chile se le valora como un poeta rupturista, que ciertamente lo es, y si pese a las limitaciones de su difusión (de las que habla el mito) ésta ha logrado pasar las fronteras de Chile. No sé si sea cierto, o sólo parte del mito, eso de los científicos de la NASA que vinieron a hablar con él debido a que su obra se introducía en principios trascendentes de la física. No conozco antecedentes de su biografía, pero sé que se mantuvo fuera de los círculos literarios oficiales.
He hablado con Matías Ayala, licenciado en filosofía y doctor en literatura en lenguas romances de la Universidad de Cornell, quien me ha comentado elementos relacionados con los discursos en la obra de Martínez. He escuchado al poeta y crítico Thomas Harris, quien se ha referido a los elementos de construcción de su obra; y con por lo menos una docena de seguidores del culto (informal, por cierto) a Juan Luís Martínez.
Me gustaría hablar con Eliana Rodríguez, viuda del poeta; con Luís Vargas Saavedra, el responsable de adjudicarle su obra a Enrique Lihn y con algunos de los poetas que se consideran influenciados por él, como Raúl Zurita y Diego Maquieira. Espero contactarlos, porque muchos de ellos son académicos de distintas universidades (Vargas Saavedra, de la U. de Chile y Zurita, de la UDP). Espero que a través de alguno de ellos pueda llegar a la viuda de Martínez.
A estas personas les voy a preguntar sobre esos hechos excepcionales de los que hablan los seguidores del poeta y además, espero escuchar antecedentes biográficos y espero encontrarme con nuevos antecedentes excepcionales. Pienso preguntarles, también, sobre esta percepción cercana al culto que existe entre tantos seguidores.
Espero acceder, también, a la obra de Juan Luís Martínez, a textos críticos de especialistas y a textos biográficos. Con todo lo anterior, espero comprobar si efectivamente esta sensación de culto en torno a este poeta es una tendencia que merezca ser reporteada. Posiblemente sólo así podré atenuar esta sensación inquietante que va más allá de lo que me gustaría necesitar saber, en términos profesionales, de un poeta.

miércoles, agosto 02, 2006

entrada de prueba